Populismo

Rodrigo Borja Cevallos define populismo como “una posición y estilo político que no llega a ser ideológico, caracterizado por el arrebañamiento de las multitudes en torno al caudillo populista…” [sin], es por eso que se enfatiza que en el populismo siempre hay un líder carismático, paternalista, caudillista, que ofrece propuestas pero no dice cómo las va a cumplir.

Cabe acotar que el populismo no es exclusivo de la izquierda o la derecha –que son categorías ideológicas–; sin embargo, en Latinoamérica se le ha atribuido a la izquierda, en tanto que en Estados Unidos, Inglaterra, Holanda, lo ha sido en torno a la extrema derecha.

Entre las características del populismo destacan el rechazo a la política, la desconfianza en las instituciones, el descontento social, la fuerte voluntad de participación (referéndum, plebiscito), la desinformación cotidiana a la hora de generar opinión, las propuestas vagas y la política paternalista; y todo lo anterior, es capitalizado por el caudillo para asumir su liderazgo como mejor le resulte.

Ahora bien, las causas que impulsan el populismo son: la pobreza, marginación, falta de educación, explosión demográfica, urbanismo cargado de problemas sociales, vivienda precaria, éxodo campesino a las ciudades, insalubridad, desocupación, violencia y corrupción; y en este contexto, el populismo es peligroso porque afecta seriamente las finanzas públicas, la política paternalista y tratar de tener contento al pueblo.

En la actual coyuntura político electoral de Honduras, es necesario exigir al candidato que argumente cómo resolverá los problemas sociales que afectan a la población, y el éxito de su campaña, entre la ciudadanía, estará determinada por el cómo logre comunicar de manera clara y precisa sus propuestas, dejando de lado el discurso nacionalista.

Es importante considerar que “el populismo, cuando llega al poder, suele operar al margen de un plan de gobierno, carece de sistematización y de orden, no tiene metas macroeconómicas ni sociales de largo plazo, y con acciones demagógicas y espectaculares busca la satisfacción de las demandas populares inmediatas”, por ello, es necesario que el candidato evite la improvisación, y fortalezca su proyecto político con el propósito de responder, de manera efectiva y eficaz, a las demandas de una sociedad cada vez más politizada y consciente de sus derechos.

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